jueves, 27 de febrero de 2014


Literatura
Una de las maneras más eficaces de formarse como profesor es conocer alguna de las experiencias más significativas que han marcado al profesorado. Nos pueden ayudar a comprender mejor la docencia desde un punto de vista diferente y podemos aprender de errores comunes, poniéndonos en su propia piel.
Por lo tanto, a continuación propongo un par de novelas que me han resultado interesantes para leer. Ambas se basan en experiencias reales de profesores.

EL PROFESOR- Fran McCourt.



http://www.toesantabarbara.edu.co/portal/components/com_booklibrary/ebooks/McCourt,%20Frank%20-%20El%20profesor.pdf

Se trata de una novela en la que el profesor McCourt cuenta su historia en la que fue profesor durante 30 años en un instituto de Nueva York. Pronto se ve inmerso en la realidad social de un entorno tan duro como los barrios perifèricos de Nueva York. Conseguirá despertar el interés de sus alumnos bajándose del pedestal en el que viven los profesores y se dedicará a escuchar a sus alumnos y aprender de ellos poniéndose en su lugar y así lograr conocer sus intereses y su forma de ver el mundo.


HISTORIA DE UNA MAESTRA- Josefina R. Aldecoa


En 1923 Gabriela recoge su título de maestra y comienza a trabajar en varias escuelas rurales de España y Guinea Ecuatorial. La historia es la narración de las memorias de una maestra durante los años 20 y el comienzo de la guerra civil. 



miércoles, 26 de febrero de 2014

EL PROFESOR QUE INSPIRÓ LA PELÍCULA ''VIVIR ES FÁCIL CON LOS OJOS CERRADOS''

El maestro Juan Carrión Gañán ha sido la inspiración de la película dirigida por David Trueba y galardonada con varios Goya en la última edición de los premios españoles.
La película ''Vivir es fácil con los ojos cerrados'' cuenta la verdadera historia de este profesor de Cartagena que enseñaba inglés a sus alumnos a través de las canciones de The Beatles. Fan incondicional de John Lennon, Juan Carrión acudió a un concierto en Almeria. Ahí fue donde lo conoció.

juan carrión y john lennon


Ahora este profesor titular de la Escuela Técnica de Empresariales que ejerció como maestro de idiomas tiene 82 años y está ya jubilado aunque sigue dando clases en su academia.
Carrión ha conservado los textos que el propio Lennon le corrigió y las partituras con las letras de sus canciones. Tanto es así que el propio músico le prometió que acudiría a su academia, aunque no pudo cumplirlo.

Así nació el método Lennon. Como en los años 60 no existía  ningún método de aprendizaje de idiomas, el profesor Carrión usaba este tipo de canciones para que sus alumnos aprendieran. Las letras las conseguía transcribiendo lo que podía escuchando Radio Luxemburgo.





-Metáforas sobre la enseñanza- Fox (1983)

Hace unos años, los autores Oblbekking, Marchand, Van Driel y Verloop presentaron una entrevista utilizando los recursos metafóricos como ayuda para los profesores a conocer sus ideas y perspectivas del aprendizaje autorregulado.
Cada persona es capaz de dar un sentido distinto a cada metáfora en función de sus perspectivas y experiencias previas. Estos autores tomaron como modelo un estudio de Fox (1983) que realizó un estudio con profesores facilitando una serie de metáforas de la enseñanza.


En esta tabla se presentan las metáforas descritas por Fox que conservan su significado en inglés. Fueron presentadas a partir de una serie de entrevistas cuyas preguntas voy a responder a continuación.

¿Cómo describirías una práctica ideal de la enseñanza? 
Mediante el conocimiento teórico y de la práctica. Un profesor no puede ejercer una enseñanza ideal si no domina el contenido que debe enseñar a sus alumnos pero al igual, no puede estar ''ajeno'' a su clase, ni centrarse en impartir sólo su materia. El aula es mucho más. Cada alumno es único y por lo tanto, su aprendizaje también será distinto, aunque cursen una misma materia. El profesor deberá conocer primeramente cómo son sus alumnos y ayudar a que cada uno de ellos aumente su potencial de aprendizaje.

¿Qué harías para ponerla en práctica?
Primeramente elegiría bien al profesorado. Es decir, todo profesor debería desarrollar un tiempo de práctica docente. En infantil y primaria se hace mientras cursas la carrera universitaria, pero no hay que olvidar que en formación del profesorado también están los profesores de la ESO y Bachillerato en los cuales la mayoría de ellos han realizado una carrera distinta a la de magisterio y entran a las aulas por ser licenciados en matemáticas, filología, biología, etc.
El profesor debe entrar al aula para ayudar a crecer al alumno y no hay que olvidar que es el modelo a seguir (para bien o para mal). Pasan los años y todos tenemos recuerdos de los buenos y malos profesores que hemos tenido, pero siempre los mejores profesores son los que te marcan.

¿Qué rol juega el alumno en tu enseñanza? ¿Cuál crees que es la mejor manera para que tus alumnos aprendan?
El alumno debe ser activo, participativo y creativo en su aprendizaje. No se trata de que el profesor exponga los contenidos y el alumno se dedique a memorizar, hacer ejercicios del libro y realizar los exámenes correspondientes. En mi caso intento que cada contenido (o bloque de temas) tenga relación con algún material metodológico que ellos no conozcan. De modo que es algo imprevisto y no se ciñe a un aprendizaje estático que emplea siempre el mismo patrón. Esto exige una creatividad del profesor que va disminuyendo con los años.
Al final uno se da cuenta que en realidad el alumno aprende con más ilusión y los conocimientos se asientan mejor.

¿Tienes en cuenta el aprendizaje de tus alumnos en la enseñanza?
Sí. El buen profesor siempre quiere que sus alumnos aprendan y hace todo lo posible para sacar lo mejor de sí mismo, llevar al máximo sus posibilidades. En la metáfora de Growing theory se expresa esta idea: el profesor es como un jardinero que da a cada planta lo que necesita.

¿Motivas a tus alumnos en el aprendizaje?
Sí. Durante mis prácticas hacíamos trabajos en grupo, exposiciones, juegos e incluso empleábamos mucho la pizarra digital porque siempre utilizábamos recursos como vídeos multimedia, imágenes ilustrativas...
Antes, con la metodología tradicional que nosotros aprendimos siempre la guía era el libro de texto y cada día que se iba al colegio sabíamos que página nos tocaba hacer. De este otro modo la enseñanza también es guiada por el libro pero no se centra en hacer exclusivamente todos los contenidos que aborda.

En relación a las metáforas descritas por fox... elegiría primeramente que el profesor es quien ayuda a crecer al alumno y sabe lo que necesita para llevar al máximo sus posibilidades. Pero también es complementaria a que la educación es un viaje en un campo de estudio en la que la figura del profesor es esencial para guiar a sus alumnos hacia ese conocimiento.
Sin embargo, no estoy de acuerdo en que los alumnos son una materia prima que debe moldearse para seguir un patrón porque lo que se quiere con la educación es que cada alumno exprima sus posibilidades, no todos somos iguales porque poseemos unas destrezas determinadas.
Fox también habla de transferencia de conocimientos y de construir distintas conexiones entre los aprendizajes. Esto también es la educación, pero no como algo aislado, sino que requiere de los elementos descritos anteriormente. Si basamos la educación en una mera transferencia de conocimientos, no será eficaz porque algunos alumnos se quedarán en el camino y otros avanzarán.

¿Crees que han cambiado tus creencias en el aprendizaje en los últimos años?
Mi perspectiva ha cambiado desde que empecé la carrera. No es lo mismo pensar como profesor que como alumno pero lo bueno que tenemos es que hemos pasado toda nuestra vida por un centro escolar y conocemos cómo son los alumnos (porque lo hemos vivido en nuestra propia piel). Ahora nos hablan de nuevos métodos, nuevas tecnologías y todos estamos deseando cambiar lo que ha nosotros (por nuestra experiencia) no han enseñado pero considero que se puede lograr con preparación y experiencia.

domingo, 23 de febrero de 2014



Las entrevistas

En la entrada anterior hablamos de los cuestionarios y de su importancia para medir las creencias de los profesores respecto a su manera de educar. A pesar de ello, ¿crees que es suficiente? La verdad es que no. No es fácil conocer las creencias docentes sólo con la aplicación de cuestionarios.
También existen las entrevistas a los profesores que nos dan información más detallada de las experiencias docentes y ellos mismos pueden expresar con exactitud lo que viven en su propio entorno educativo.

A continuación, voy a responder a una batería de preguntas realizadas por un estudio de Ho (2000) y que todo profesor debería planteárselas en su tarea como docente:

·         ¿Qué es para ti enseñar?
Enseñar es ayudar a crecer. Cuántas veces la habremos escuchado pero por muy metafórica que parezca tiene sentido en cuanto que enseñar es una interacción entre profesores-alumnos en la que estos se van formando académicamente, personalmente y socialmente a lo largo de la vida. Enseñar no tiene un principio y un fin. Siempre uno puede enseñar y aprender, independientemente de la edad.
·         ¿Qué es aprender?
Aprender implica la respuesta del enseñar. Cuando uno aprende es que ha conocido-experimentado algo que le han enseñado. Se puede aprender porque otros te han enseñado o se puede aprender por la propia experiencia (aprender de los errores).
·         ¿Qué tipo de conocimiento te gustaría que tus alumnos aprendiesen?
Durante mi experiencia de prácticas he aprendido que mis alumnos aprendían mejor a base de experiencias manipulativas y vivenciales. Las materias se interiorizaban con ilustraciones (ya sea con las nuevas tecnologías o con materiales tradicionales).
·         ¿Qué quieres que tus alumnos sean capaces de hacer al finalizar el curso?
Creo que es esencial que sepan deducir, sacar sus propias conclusiones (pensamiento crítico), que tengan un razonamiento lógico y que desarrollen su capacidad memorística. A partir de ahí su aprendizaje no será mecánico puesto que esto puede llevar al olvido de conocimientos.
También es importante crear una serie de rutinas y estrategias que les sirvan para su día a día y no solo en el colegio, sino con sus amigos, familiares y la sociedad que les rodea.  
·         ¿Qué tipo de actividades utilizas?
El tipo de actividades que utilicé eran casi siempre en la pizarra digital (a los alumnos les gustaba mucho el manejo de las nuevas tecnologías) y siempre intentaba compaginar las actividades tradicionales que ofrecían los libros con juegos o materiales inventados por mí. Es cierto que esta técnica es muy utilizada por los profesores noveles que intentan innovar en sus clases dando más importancia a lo lúdico. Con el paso del tiempo estos materiales los vas guardando y vas configurando tu propio método de enseñanza.
·         ¿Qué tipo de actividades utilizas para evaluar?
Para evaluar siempre me apoyaba en exámenes escritos, exámenes orales, exposiciones, trabajos en grupo y observación del aula pero el día a día de los alumnos también es importante porque te permite ver su evolución, cosa que con una prueba objetiva no.


sábado, 22 de febrero de 2014

CUESTIONARIOS PARA REFLEXIONAR SOBRE LAS CREENCIAS DE LA ENSEÑANZA COMO DOCENTES

Es cierta la afirmación de que la observación directa en el aula es un método muy eficaz para conocer cómo enseña un profesor (qué prácticas utiliza, cómo se comporta con sus alumnos, etc.) pero no siempre se puede llevar a la práctica. Muchos de los profesores se niegan a ser observados por profesionales ajenos y resulta complicado llevar este tipo de controles. Por este motivo, se han creado una serie de cuestionarios y entrevistas para reflexionar sobre qué creencias pedagógicas tienen los profesores.

Voy a centrarme en una en particular: ASSESSMENT LEARNER CENTERED PRACTICES de McCombs y Miller (2007). Se trata de un cuestionario centrado en los principios de enseñanza del alumno en el que los profesores auto- reflexionan sobre sus creencias pedagógicas y su acción educativa. Con ello se pretende alcanzar un óptimo aprendizaje de los alumnos.

El cuestionario dispone de dos versiones, una para los profesores y otra para los alumnos. A continuación voy a ejemplificar el cuestionario para el profesorado con las respuestas que personalmente respondería.


El test se divide en 3 diferentes subescalas:
Escala 1: Las creencias centradas en el alumno, su aprendizaje y la enseñanza. Aquí he obtenido una puntuación de 3,6 puntos respecto a la media óptima que es 3,2.
Escala 2: Las creencias no centradas en el enfoque centrado en el alumno sobre los alumno. He obtenido una puntuación de 2,2 puntos con respecto a la media que es 2,3.
Escala 3: Escala de creencias no centradas en el enfoque centrado en el alumno sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje. He obtenido un resultado de 3,2 puntos respecto a la media de 2,4.



Con estos resultados concluyo que la escala que más ha contaminado mis puntuaciones es la nº 2 porque es la única que está por debajo de la media óptima. En este apartado se hacían cuestiones acerca de los alumnos y si el profesor estaba capacitado para hacerles aprender aunque fuesen alumnos ‘’irrecuperables’’ o que se niegan a trabajar.
Opino que todo alumno es capaz de aprender y con su esfuerzo y empeño se puede lograr que aprendan. Esto requiere una predisposición por parte del alumno ya que por mucho que el profesor esté dispuesto el esfuerzo es él. Pero tampoco podemos decir que no importa lo que haga un profesor ni cuanto se esfuerce porque hay alumnos irrecuperables que nunca aprenderán. En esto no estoy de acuerdo y por este motivo mis puntuaciones han sido en desacuerdo con los ítems de esta escala.

Para mejorar deberíamos intentar quitar las ‘’etiquetas’’ del alumno que no puede, que es un vago o que no está capacitado porque así el profesor puede ‘’dejar de lado’’ el aprendizaje de dicho alumno. Es cierto que cuando entramos a una clase ‘’fichamos’’ como es cada alumno, notamos cómo es su personalidad. Pero esto no quiere decir que no pueda llegar a unos determinados objetivos, la meta de los alumnos siempre tiene que ser la más alta posible. Todo el mundo puede.


martes, 18 de febrero de 2014

En relación a la evaluación de los alumnos de la que hablé en la entrada anterior, quiero destacar un artículo publicado en el periódico el País, escrito por Albert Sangrá, un profesor e investigador en la Universidad de Cataluña. 

Si quieres cambiar su manera de aprender, cambia tu forma de evaluar

Por:  02 de septiembre de 2013
En un congreso sobre evaluación en educación en línea realizado recientemente en Escocia, los participantes han puesto de manifiesto la visión actual acerca de la evaluación: los estudiantes se concentran en aprobar el examen y no en su proceso de aprendizaje (cosa lógica, por otro lado) y, tal como expresa la profesora de la University of Salford, Helen Keegan, “es triste pero cierto que los estudiantes no están preparados para otro modelo de enseñanza que no sea el conductista”. Pero aunque se cambiara el modelo de enseñanza –de hecho, esto se hecho en muchas ocasiones-, si no cambiamos el modelo de evaluación, el comportamiento de los estudiantes seguirá respondiendo al mismo patrón. Y nos seguiremos quejando de que algo no funciona…
Si queremos que nuestros estudiantes aprendan más y mejor, de manera distinta, cabe proponerles modelos de evaluación diferentes, que les exijan plantear evidencias de que alcanzan las capacidades y los conocimientos que les permitirán crecer en las disciplinas que hayan escogido. Los distintos modelos de evaluación suelen propiciar evidencias de la adquisición de aprendizajes de distinta tipología, con lo que las pruebas objetivas nos van a dar una información parcial de los aprendizajes que el estudiante ha adquirido, como los ensayos nos darán otra información, a su vez también parcial.
Para ello es importante tender hacia lo que se llaman los modelos de evaluación alternativa. Se trata de procedimientos evaluativos que difieren de los tradicionales y que hacen acopio de evidencias de cómo los estudiantes progresan en un ámbito determinado dentro del propio contexto (el aula, el entorno virtual), y con técnicas que se adaptan a distintas situaciones, personas o grupos. La tendencia va de la evaluación igual para todos, descontextualizada, de una única fuente, aislada, con la responsabilidad centrada en el docente, hacia a una evaluación más auténtica, contextualizada y con significado, de múltiples fuentes, integrada, y centrada en el estudiante.
Este discurso, sin embargo, topa con fuertes reticencias por una parte importante del profesorado. Algunos, que no todos, arguyen los sistemas tradicionales son los que gozan de más credibilidad y se defienden mejor ante el fraude y la copia. La realidad los contradice un tanto.
Un estudio llevado a cabo por los profesores McCabe, Butterfield y Treviño, de la Rutgers University, Washington State University y Penn State University respectivamente, analiza el comportamiento de los estudiantes respecto a los exámenes y sus prácticas de copia en los mismos. Estos profesores llegan a conclusiones muy interesantes, que si bien para algunos de nosotros son de lo más evidente, es bueno que provengan de docentes de áreas de conocimiento ajenas a la pedagogía, pues pueden así disponer de más predicamento.
En primer lugar ponen de manifiesto que, según establecen las evidencias, en una clase presencial de 20 estudiantes, entre 13 y 15 han copiado al menos una vez en los exámenes durante el curso. Eso cuestiona la tan manida opinión de que el punto débil de la educación en línea es la evaluación, pues queda claramente reflejado que la evaluación presencial no evita ni la picaresca ni la práctica abusiva de la copia en los exámenes. En realidad, la cuestión verdadera no es si las pruebas son presenciales o son en línea, sino cómo se diseñan las pruebas que van a servir para evaluar.
Efectivamente, cualquier somero análisis que se realice en los actuales modelos docentes universitarios pondrá de manifiesto que, a pesar de los esfuerzos de una buena parte de profesorado convencido y comprometido, los métodos que se suelen aplicar para evaluar el aprendizaje de los estudiantes continúan estado presididos, con gran margen de ventaja, por los tradicionales exámenes, o las llamadas pruebas objetivas que intentan demostrar una radiante modernidad simplemente porque hacen uso de las tecnologías para perpetuar lo mismo que se hacía antes sin ellas. De hecho, ya hace algunos años que se está trabajando para hacer evolucionar los modelos evaluativos, pero estamos lejos de alcanzar los resultados deseados.
Por otro lado, con la voluntad de ser ecuánime, también es cierto que hay investigaciones que demuestran que la repetición de pruebas evaluadoras ayuda al estudiante a aprender. Esto serviría de justificación a los que mantienen que la evaluación de los aprendizajes es algo fácil de cuantificar y estandarizar, pero caber destacar que este tipo de pruebas limitan su utilidad a aprendizajes de carácter memorístico o conductista: ese es el análisis que suele faltar a aquellos que no tienen un bagaje pedagógico cuando lo ejecutan.
Como ante cualquier problema complejo, no hay una solución única. Sin embargo, una evaluación continua –que ayude al estudiante a aprender cada vez que se pone a prueba-, auténtica –aplicada al contexto de aprendizaje-, y diversificada –con múltiples tipologías de pruebas a desarrollar, que incluyan la autoevaluación por parte del propio estudiante; la evaluación por pares, generada por los propios compañeros y la evaluación del profesorado-, nos pondría en una situación mucho más propicia: dando más juego a la creatividad de nuestros estudiantes y disponiendo los profesores de más evidencias para tomar decisiones, que es lo que al fin y al cabo es la evaluación.
La educación en línea ha avanzado también en este sentido, y se ha convertido, como ya es habitual, en frontera de innovación. Para aquellos a los que les interese, aquí pueden encontrar algunas interesantes recomendaciones sobre evaluación en cursos en línea. Y sí, hay riesgo de copiar, y de suplantar a un compañero, aunque si se hace bien va a ser mucho más difícil. En cualquier caso, ahí van también algunas sugerencias para reducir ese riesgo.

http://blogs.elpais.com/traspasando-la-linea/2013/09/si-quieres-cambiar-su-manera-de-aprender-cambia-tu-forma-de-evaluar.html