lunes, 3 de marzo de 2014

Superarse con el efecto Pigmalión

La confianza que los demás tengan sobre nosotros puede darnos alas para alcanzar los objetivos más difíciles. Ésta es la base del efecto Pigmalión, que la psicología encuadra como un principio de actuación a partir de las expectativas ajenas. Las profecías tienden a realizarse cuando existe un fuerte deseo que las impulsa.

¿De qué manera pueden verse alterados nuestros comportamientos a partir de las creencias que tienen los demás sobre nosotros? ¿Las expectativas favorables que sobre nosotros tiene nuestro entorno de afectos y amistades pueden llevarnos a llegar más allá de lo que esperamos? O, por el contrario, ¿cuántas veces ni lo hemos intentado o nos ha salido mal, movidos por el miedo al fracaso que otros nos han transmitido, por su falta de confianza o por su invitación a la resignación y al abandono?
No es descabellado afirmar que en cada día de nuestras vidas suceden actos porque, consciente o inconscientemente, estamos respondiendo a lo que las personas que nos rodean esperan de nosotros, para lo bueno y para lo malo. Lo que los demás esperan de uno puede desencadenar un conjunto de acciones que nos lleven mucho más allá de lo que podemos imaginar, en lo mejor y en lo peor. Este principio de actuación a partir de las expectativas de los demás se conoce en psicología como el efecto Pigmalión.
Tan curioso nombre nace de la leyenda de Pigmalión, antiguo rey de Chipre y hábil escultor. En sus Metamorfosis, Ovidio recreó el mito y nos contó que Pigmalión era un apasionado escultor que vivió en la isla de Creta. En cierta ocasión, inspirándose en la bella Galatea, Pigmalión modeló una estatua de marfil tan bella que se enamoró perdidamente de la misma, hasta el punto de rogar a los dioses para que la escultura cobrara vida y poder amarla como a una mujer real. Venus decidió complacer al escultor y dar vida a esa estatua, que se convirtió en la deseada amante y compañera de Pigmalión.
Como en la leyenda, el efecto Pigmalión es el proceso mediante el cual las creencias y expectativas de una persona respecto a otro individuo afectan de tal manera a su conducta que el segundo tiende a confirmarlas. Un ejemplo sumamente ilustrativo del efecto Pigmalión fue legado por George Bernard Shaw, quien en 1913 escribió, inspirado por el mito, la novela Pigmalión, llevada al cine en 1964 por George Cukor bajo el título My fair lady. En esta cinta, el narcisista profesor Higgins (Rex Harrison) acaba enamorándose de su creación, Eliza Doolittle (Audrey Hepburn), cuando consigue convertir la que es al inicio de la historia una muchacha desgarbada y analfabeta del arrabal en una dama moldeada a las expectativas fonéticas, éticas y estéticas del peculiar Higgins.
En el terreno de la psicología, la economía, la medicina o la sociología, diversos investigadores han llevado a cabo interesantísimos experimentos sobre el efecto Pigmalión. Uno de los más conocidos es el que llevaron a cabo en 1968 Robert Rosenthal y Lenore Jacobson, bajo el título Pigmalión en el aula. El estudio consistió en informar a un grupo de profesores de primaria de que a sus alumnos se les había administrado un test que evaluaba sus capacidades intelectuales. Luego se les dijo a los profesores cuáles fueron, concretamente, los alumnos que obtuvieron los mejores resultados. Los profesores también fueron advertidos de que esos alumnos serían los que mejor rendimiento tendrían a lo largo del curso. Y así fue. Ocho meses después se confirmó que el rendimiento de estos muchachos especiales fue mucho mayor que el del resto. Hasta aquí no hay nada sorprendente. Lo interesante de este caso es que en realidad jamás se realizó tal test al inicio de curso. Y los supuestos alumnos brillantes fueron un 20% de chicos elegidos completamente al azar, sin tener para nada en cuenta sus capacidades. ¿Qué ocurrió entonces? ¿Cómo era posible que alumnos corrientes fueran los mejores de sus respectivos grupos al final del curso? Muy simple, a partir de las observaciones en todo el proceso de Rosenthal y Jacobson se constató que los maestros se crearon tan alta expectativa sobre esos alumnos que actuaron a favor de su cumplimiento. De alguna manera, los maestros convirtieron sus percepciones sobre cada alumno en una didáctica individualizada que les llevó a confirmar lo que les habían avisado que sucedería.
Muchos otros estudios similares han confirmado en los últimos años la existencia de este efecto que, por otro lado, es de puro sentido común. Sin duda, la predisposición a tratar a alguien de una determinada manera queda condicionada en mayor o menor grado por lo que te han contado sobre esa persona.
Otro llamativo caso tuvo lugar en una conocida empresa multinacional fabricante de productos de alta tecnología. Los responsables del departamento de personal convocaron a una persona de su servicio de limpieza, en el último escalafón de la jerarquía de la organización y sin el bachillerato finalizado, a quien dijeron que era, entre todos los miles de miembros de la empresa, el mejor capacitado para ocupar un altísimo cargo de responsabilidad técnica en el plazo de dos años. Las consideraciones éticas sobre este procedimiento darían mucho de sí, pero el caso es que esta persona no sólo llegó a desempeñar las funciones del alto cargo prometido en menos tiempo del previsto, sino que años después siguió prosperando en la organización. La profecía se cumplió de nuevo con un éxito extraordinario, más allá incluso de lo que los propios promotores del experimento imaginaban.
En efecto, la perspectiva de un suceso tiende a facilitar su cumplimiento. Y eso ocurre también en muchos otros ámbitos. En el terreno de la investigación científica o social, el investigador tiende muchas veces a confirmar sus hipótesis por descabelladas que parezcan; siempre existe el dato que todo lo confirma. En economía, un caso del cumplimiento del efecto Pigmalión a gran escala se vivió con la crisis económica de 1929. Si muchas personas están convencidas de que el sistema económico se hunde, se hundirá. Incluso hablando de nuestra propia salud, el efecto Pigmalión se manifiesta en el también conocido efecto placebo: hay quien cree obtener del medicamento lo que necesita obtener cuando en realidad se trata de una pastilla de almidón, sin principios activos. ¿Por qué cura entonces, en determinados casos, un caramelo inocuo? Simplemente porque el médico dice que así será; porque alguien en quien creemos asegura que nos hará bien y porque deseamos curarnos.
Y claro, ¡cómo no! Volviendo al mito, Pigmalión también hace de las suyas en casos de enamoramiento. No son pocos los celestinos y celestinas que han generado tórridas pasiones entre personas que, de entrada, no parecían tener química. En algunos casos ha bastado que el celestino en cuestión susurre al oído de las víctimas la insinuación del deseo del otro para que la mirada y el lenguaje del cuerpo cambien radicalmente la expresión que propiciará una primera aproximación.
Incluso si analizamos las biografías de grandes genios, mujeres y hombres que a lo largo de la historia han hecho enormes aportaciones a la humanidad, veremos que en muchos casos hubo una persona que tuvo una fuerte esperanza depositada en ellos. Y es que Pigmalión tiene una explicación científica: hoy sabemos que cuando alguien confía en nosotros y nos contagia esa confianza, nuestro sistema límbico acelera la velocidad de nuestro pensamiento, incrementa nuestra lucidez y nuestra energía, y en consecuencia, nuestra atención, eficacia y eficiencia.
Las profecías tienden a realizarse cuando hay un fuerte deseo que las impulsa. Del mismo modo que el miedo tiende a provocar que se produzca lo que se teme, la confianza en uno mismo, aunque sea contagiada por un tercero, puede darnos alas.
La cosquilla y el deseo
Hay aplicaciones muy curiosas del efecto Pigmalión. Pruébelo ahora. Trate de hacerse cosquillas a sí mismo; no se hará reír ni a tiros. No podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos porque sabemos previamente dónde vamos a hacernos cosquillas. Sin factor sorpresa ni deseo, nuestro cerebro anticipa y anula. Se muere definitivamente el efecto Pigmalión. Sin embargo, si alguien a quien usted desea le dice que le hará cosquillas pero no le dice dónde, sólo con pensarlo le cogerá la risa tonta y hasta podrá darle un pasmo de la alegría. Y es que finalmente, como la bella Galatea, no somos de piedra.
EL PAIS, Álex Rovira Celma es profesor, conferenciante y escritor.


jueves, 27 de febrero de 2014

EL SISTEMA EDUCATIVO FINLANDÉS

El programa Salvados que se emite en la Sexta viaja con el periodista Jordi Evolé hasta Helsinki para conocer el sistema educativo Finlandés ya que se encuentra en los rankings más altos de los países con los mejores resultados académicos. 


El programa completo aquí: http://www.lasexta.com/videos-online/programas/salvados/jordi-evole-viaja-finlandia-hablar-educacion_2013012800170.html


¿Qué opinión se tiene acerca de la enseñanza? Compruébenlo a toque de humor con este monólogo.


Literatura
Una de las maneras más eficaces de formarse como profesor es conocer alguna de las experiencias más significativas que han marcado al profesorado. Nos pueden ayudar a comprender mejor la docencia desde un punto de vista diferente y podemos aprender de errores comunes, poniéndonos en su propia piel.
Por lo tanto, a continuación propongo un par de novelas que me han resultado interesantes para leer. Ambas se basan en experiencias reales de profesores.

EL PROFESOR- Fran McCourt.



http://www.toesantabarbara.edu.co/portal/components/com_booklibrary/ebooks/McCourt,%20Frank%20-%20El%20profesor.pdf

Se trata de una novela en la que el profesor McCourt cuenta su historia en la que fue profesor durante 30 años en un instituto de Nueva York. Pronto se ve inmerso en la realidad social de un entorno tan duro como los barrios perifèricos de Nueva York. Conseguirá despertar el interés de sus alumnos bajándose del pedestal en el que viven los profesores y se dedicará a escuchar a sus alumnos y aprender de ellos poniéndose en su lugar y así lograr conocer sus intereses y su forma de ver el mundo.


HISTORIA DE UNA MAESTRA- Josefina R. Aldecoa


En 1923 Gabriela recoge su título de maestra y comienza a trabajar en varias escuelas rurales de España y Guinea Ecuatorial. La historia es la narración de las memorias de una maestra durante los años 20 y el comienzo de la guerra civil. 



miércoles, 26 de febrero de 2014

EL PROFESOR QUE INSPIRÓ LA PELÍCULA ''VIVIR ES FÁCIL CON LOS OJOS CERRADOS''

El maestro Juan Carrión Gañán ha sido la inspiración de la película dirigida por David Trueba y galardonada con varios Goya en la última edición de los premios españoles.
La película ''Vivir es fácil con los ojos cerrados'' cuenta la verdadera historia de este profesor de Cartagena que enseñaba inglés a sus alumnos a través de las canciones de The Beatles. Fan incondicional de John Lennon, Juan Carrión acudió a un concierto en Almeria. Ahí fue donde lo conoció.

juan carrión y john lennon


Ahora este profesor titular de la Escuela Técnica de Empresariales que ejerció como maestro de idiomas tiene 82 años y está ya jubilado aunque sigue dando clases en su academia.
Carrión ha conservado los textos que el propio Lennon le corrigió y las partituras con las letras de sus canciones. Tanto es así que el propio músico le prometió que acudiría a su academia, aunque no pudo cumplirlo.

Así nació el método Lennon. Como en los años 60 no existía  ningún método de aprendizaje de idiomas, el profesor Carrión usaba este tipo de canciones para que sus alumnos aprendieran. Las letras las conseguía transcribiendo lo que podía escuchando Radio Luxemburgo.





-Metáforas sobre la enseñanza- Fox (1983)

Hace unos años, los autores Oblbekking, Marchand, Van Driel y Verloop presentaron una entrevista utilizando los recursos metafóricos como ayuda para los profesores a conocer sus ideas y perspectivas del aprendizaje autorregulado.
Cada persona es capaz de dar un sentido distinto a cada metáfora en función de sus perspectivas y experiencias previas. Estos autores tomaron como modelo un estudio de Fox (1983) que realizó un estudio con profesores facilitando una serie de metáforas de la enseñanza.


En esta tabla se presentan las metáforas descritas por Fox que conservan su significado en inglés. Fueron presentadas a partir de una serie de entrevistas cuyas preguntas voy a responder a continuación.

¿Cómo describirías una práctica ideal de la enseñanza? 
Mediante el conocimiento teórico y de la práctica. Un profesor no puede ejercer una enseñanza ideal si no domina el contenido que debe enseñar a sus alumnos pero al igual, no puede estar ''ajeno'' a su clase, ni centrarse en impartir sólo su materia. El aula es mucho más. Cada alumno es único y por lo tanto, su aprendizaje también será distinto, aunque cursen una misma materia. El profesor deberá conocer primeramente cómo son sus alumnos y ayudar a que cada uno de ellos aumente su potencial de aprendizaje.

¿Qué harías para ponerla en práctica?
Primeramente elegiría bien al profesorado. Es decir, todo profesor debería desarrollar un tiempo de práctica docente. En infantil y primaria se hace mientras cursas la carrera universitaria, pero no hay que olvidar que en formación del profesorado también están los profesores de la ESO y Bachillerato en los cuales la mayoría de ellos han realizado una carrera distinta a la de magisterio y entran a las aulas por ser licenciados en matemáticas, filología, biología, etc.
El profesor debe entrar al aula para ayudar a crecer al alumno y no hay que olvidar que es el modelo a seguir (para bien o para mal). Pasan los años y todos tenemos recuerdos de los buenos y malos profesores que hemos tenido, pero siempre los mejores profesores son los que te marcan.

¿Qué rol juega el alumno en tu enseñanza? ¿Cuál crees que es la mejor manera para que tus alumnos aprendan?
El alumno debe ser activo, participativo y creativo en su aprendizaje. No se trata de que el profesor exponga los contenidos y el alumno se dedique a memorizar, hacer ejercicios del libro y realizar los exámenes correspondientes. En mi caso intento que cada contenido (o bloque de temas) tenga relación con algún material metodológico que ellos no conozcan. De modo que es algo imprevisto y no se ciñe a un aprendizaje estático que emplea siempre el mismo patrón. Esto exige una creatividad del profesor que va disminuyendo con los años.
Al final uno se da cuenta que en realidad el alumno aprende con más ilusión y los conocimientos se asientan mejor.

¿Tienes en cuenta el aprendizaje de tus alumnos en la enseñanza?
Sí. El buen profesor siempre quiere que sus alumnos aprendan y hace todo lo posible para sacar lo mejor de sí mismo, llevar al máximo sus posibilidades. En la metáfora de Growing theory se expresa esta idea: el profesor es como un jardinero que da a cada planta lo que necesita.

¿Motivas a tus alumnos en el aprendizaje?
Sí. Durante mis prácticas hacíamos trabajos en grupo, exposiciones, juegos e incluso empleábamos mucho la pizarra digital porque siempre utilizábamos recursos como vídeos multimedia, imágenes ilustrativas...
Antes, con la metodología tradicional que nosotros aprendimos siempre la guía era el libro de texto y cada día que se iba al colegio sabíamos que página nos tocaba hacer. De este otro modo la enseñanza también es guiada por el libro pero no se centra en hacer exclusivamente todos los contenidos que aborda.

En relación a las metáforas descritas por fox... elegiría primeramente que el profesor es quien ayuda a crecer al alumno y sabe lo que necesita para llevar al máximo sus posibilidades. Pero también es complementaria a que la educación es un viaje en un campo de estudio en la que la figura del profesor es esencial para guiar a sus alumnos hacia ese conocimiento.
Sin embargo, no estoy de acuerdo en que los alumnos son una materia prima que debe moldearse para seguir un patrón porque lo que se quiere con la educación es que cada alumno exprima sus posibilidades, no todos somos iguales porque poseemos unas destrezas determinadas.
Fox también habla de transferencia de conocimientos y de construir distintas conexiones entre los aprendizajes. Esto también es la educación, pero no como algo aislado, sino que requiere de los elementos descritos anteriormente. Si basamos la educación en una mera transferencia de conocimientos, no será eficaz porque algunos alumnos se quedarán en el camino y otros avanzarán.

¿Crees que han cambiado tus creencias en el aprendizaje en los últimos años?
Mi perspectiva ha cambiado desde que empecé la carrera. No es lo mismo pensar como profesor que como alumno pero lo bueno que tenemos es que hemos pasado toda nuestra vida por un centro escolar y conocemos cómo son los alumnos (porque lo hemos vivido en nuestra propia piel). Ahora nos hablan de nuevos métodos, nuevas tecnologías y todos estamos deseando cambiar lo que ha nosotros (por nuestra experiencia) no han enseñado pero considero que se puede lograr con preparación y experiencia.