domingo, 12 de octubre de 2014

La gente joven

Vivimos en un mundo donde las apariencias son importantes, perdemos el tiempo en pensar qué estarán diciendo de nosotros y apenas nos paramos a reflexionar sobre lo que de verdad nos importa en la vida. Cada uno de nosotros somos insustituibles, pero quizás nos dejemos llevar demasiado por la fuerza de un gran grupo de masas como es la sociedad. Seguimos las modas, tenemos referentes sociales y nos dejamos entusiasmar por las redes sociales o la nueva sociedad de la información. Además, vivimos deprisa, sin pensar y nos falta práctica para expresarnos oralmente.

Los jóvenes sentimos la permanencia a un grupo. La necesidad de tener muchos amigos, de salir, de divertirse. Somos seres sociables y por ello, sentimos el instinto natural de estar en contacto con nuestros semejantes. Muchos de nosotros compaginamos esto con los estudios, sin embargo, otros optan por no enriquecerse con una formación intelectual y pasar horas y horas pegados a una pantalla del televisor o chateando con gente que ni siquiera conocen. En este sentido estamos perdiendo la esencia de la gente joven puesto que algunos quieren vivir sin ataduras, sin obligaciones ni responsabilidades, y esto no es posible. Así entramos en una espiral del conformismo, la vagueza y la pasividad.  Lo que muchos no perciben es que en la gente joven residen las nuevas generaciones. Aquí entra en juego el papel de la educación, dándoles una capacidad a los niños para discernir lo que deben hacer con su vida.


Debemos comenzar en formarnos nosotros mismos aunque  la práctica no resulte tan fácil. Es complicado que en la sociedad digital que vivimos actualmente no nos dejemos influenciar por un nuevo modelo de móvil que han sacado o lo último en moda que lleven las ‘’celebrities’’. El empeño está en conocer qué generaciones futuras son las que nos proceden y cómo podemos abordar estos temas dentro de nuestras propias aulas (hablando desde la docencia), sabiendo que la sociedad influye considerablemente.

Otro de los grandes problemas es la no gestión del tiempo. Desde pequeños deberían de enseñarnos  a hacerlo, desde nuestros padres hasta los propios profesores. Conforme nos vamos haciendo mayores y llegamos a la universidad, nos falta tiempo para el estudio y nos sobra para perder el tiempo. Es cierto que la práctica hace la experiencia, es decir, muchos de nosotros comenzamos la universidad con incertidumbre, sin saber cómo nos iban a ir los estudios y con cierto temor al fracaso. Sin embargo, conforme vamos ganando experiencia, vamos aumentando nuestra madurez y nuestra capacidad para sobrellevar los imprevistos. Esto también se refleja en la vida cotidiana. Una persona que no es capaz de gestionar su tiempo tampoco es capaz de vivir sin presión. Cuántas veces nos habremos arrepentido de no haber hecho las cosas cuando correspondía y hemos perdido grandes oportunidades.



Para concluir quiero destacar que la formación de los jóvenes es un campo abierto en el que se debería de invertir. La falta de oportunidades hace que muchos desechen la idea de estudiar y opten por el camino más cómodo. ¿Y si nos planteamos no vivir tan acelerados y nos paramos a pensar en lo que queremos para nuestro futuro sin pensar en lo que opinen los demás? 


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